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¿Recuerdas cómo era el mundo hace 10 años? ¿y 20? ¿y 30? Si ya pisabas este mundo, te acordarás de cómo era. Es lo que algunos sabios llaman, la vida de antes. Como bien sabrás, si me lees a menudo, en estos últimos posts tiendo a hacer apología del pasado en un afán de demostrar que hoy eres el producto resultado de lo que ayer fuiste.

La sociedad se transforma década a década, año tras año, día a día e incluso minuto tras minuto. Tú, yo y todos los demás, somos el resultado, más imperfecto que perfecto, de dicha transformación.

A lo largo de tu vida, has aprendido valores, creencias y has desarrollado acciones gracias al cuidado y cariño que te han proporcionado papá, mamá y consumo. Ellos te han aportado lo que hoy eres como persona y como objeto de Marketing.

¿Cuáles son las causas de esta transformación? Muchas. Si me pusiera a enumerar te aburriría tanto que no querrías saber de Ropei en mucho tiempo. Para hacerlo más fácil de entender englobaré todas las causas en un nuevo palabro que he inventado: SOCIUMO.

Y tú te preguntarás, ¿qué significa? Pues es el resultado que se obtiene al sumar la evolución de la sociedad con las acciones consumistas. Aquí englobo toda la larga lista de lo que antes te hablaba.

Hábitos de consumo, alimenticios…
Formas de vivir, relacionarte, compartir, pensar, sentir…
Comprar, vender, comprar, vender, volver a comprar…
Cambiar, renovar, novedad…

Y todo esto, ¿con qué finalidad? Los seres humanos somos más simples de lo que crees. Cada uno a su manera, con sus gustos y necesidades pero con la misma esencia. Encontrar la felicidad máxima. Lo que muchos no saben es que nunca se podrá saber cuándo se llega al máximo sin saber qué es más que más.

Tu cabeza ha olvidado cómo se vivía hace 30, 20 o 10 años. ¿Cómo eras? ¿Cómo te sentías? ¿Necesitabas tanto? Te muestro una breve comparativa de lo que, a mi parecer, considero más significativo al cambio:

  • Telefonía móvil: Antes no existía. No era una necesidad básica. Hoy casi que se ha convertido en tal. Basta con que la batería dure menos de un día, para cabrearte y maldecir el mundo o pensar que no tienes el último modelo de Samsung para sentir que no eres nadie. ¿Por qué? Porque lo dice SOCIUMO.

  • Internet: ¿Qué era eso? Hace algunos años, no lo utilizabas. Hoy no sabrías vivir sin él. A Google le preguntas como si fuera tu psicoterapeuta mientras que en Facebook buscas encontrar todos los amigos de tu vida cuando no hablas ni con el 10%. La mayoría de personas incluso pueden llegar a pensar que un ordenador sin Internet es como un libro sin palabras. Carente de contenido y valor. ¿Debido a? A SOCIUMO.

  • Compartir: Gran cambio en el concepto que debería añadir una nueva acepción en la RAE. Compartir hoy no es dar la mitad de tu bocadillo al otro. ¿Por qué? Porque lo dice SOCIUMO (Aunque a este concepto le dedicaré el siguiente post que se lo merece).
  • Alimentación: Por coger una rama, los lácteos: Con fruta, sin fruta, desnatados, light, con tropezones, sin, para los huesos, para el colesterol, para el estreñimiento, para las defensas, la tuyas y las mías, para los niños, bebibles, en cuchara, para todos, un tipo de yogur específico. Si siguen así, estoy convencido que se llegará a la personalización perfecta y en pocos años cada uno tendrá su propio yogur en el mercado. Antes la oferta era mucho más reducida, como mucho podías aspirar a algun sabor que no solía pasar de la fresa, el coco o el plátano. Personalización. ¿Cómo? Con SOCIUMO.

  • Estacionalidad de la moda: Antes las modas se recordaban por décadas. Ahora es imposible recordar las modas porque cambian cada temporada. En mi vida he pasado por tantas modas que no sabría decirte cuál es la moda de los 2000 y tú seguramente que tampoco. Hoy estás ‘obligado’ a cambiar de fondo de armario cada año prácticamente. Obligación. ¿De quién? De SOCIUMO.

  • Conexión 24h: Eres el resultado de la era de las conexiones. Prácticamente 24 hora al día estás pendiente de las redes, lo que hablan, lo que dicen, los móviles, los correos, las noticias. Paquetes, cajas y camiones de información bombardean tu cerebro día a día hasta que dices: ¡No más!  ¡Basta! Y te pasas un día o una tarde, sin encender el ordenador o mirar el móvil. Adicción. ¿Gracias a quién? A SOCIUMO.

Somos pura transformación marketiniana y la conciencia no se percata de ello. Día a día el cerebro recibe mil impactos de Marketing, que transforma en acciones, modas o hábitos.

Antes no necesitabas todas las cosas que en la actualidad crees necesitar. Es una realidad irreal la que se vive,en la que evidentemente me incluyo, porque hoy al igual que ayer, podrías intentar vivir como antes, aunque sin éxito. Quizás ya no pudieras, y las ansias por mirar un móvil, entrar en una red social o comprarte unas botas por el único hecho de consumir, pudieran contigo.

Está claro que ya no eres lo que eras y muy difícilmente puedas volver atrás. Lo que si debes encontrar dos conceptos clave: El límite y el equilibro. Eso sí, antes de que este nuevo concepto, aún más si cabe, domine el mundo. Mientras tanto él ya se ha instaurado en tu vida, tu casa, tu rutina, tus costumbres, tus hábitos, tus modas y sobre todo, tu ser.  Aunque no lo conozcas personalmente, forma una parte muy importante en ti, así que puedes considerar a Sociumo, tu nuevo compañero de viaje. 

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¿Conoces el positivismo? Seguramente habrás oído hablar y mucho ya que está muy de moda últimamente y más con la que cae. ¿Cuántas veces te han dicho…?’ ¡Sé positivo!’ y tu habrás pensado: ‘¿Para qué?’ o al contrario, ¡lo soy, y mucho!’ Así que si eres una persona positiva o muy positiva, quizás no te interese seguir leyendo, pero si no lo eres, te invito a continuar.

Las noticias no ayudan, pero claro, ellas no tienen que hacer de psicólogos, esos te los pagas tú, ellas dicen lo que hay. Parados, desahucios, gente sin casa, sin trabajo, algunos sin poder comer y otros que por esto, ya no están para vivirlo, son noticias a la orden del día. Y todavía se atreve Coca Cola a venir diciendo Destapa la felicidad, o Campofrío con el Curriculum de tu vida, entro otros muchos anuncios publicitarios.

Pues sí, han demostrado ser los mejores en transmitir estos mensajes y hacer que llegue a todos convirtiéndose en los más vistos.

‘Suerte por haber nacido, por seguir aquí, cosas buenas, busca la felicidad, mira lo que has conseguido porque ya lo hiciste, reír,  generación más preparada, valientes, campeones, se te olvida que eres más listo de lo que crees…’ son alguna de las frases que cuentan estos anuncios y que se te olvidan cuando deberías tenerlas todos los días presentes.

Quizás si eres una persona negativa, lo verás todo excesivamente superficial o demasiado bonito siendo incapaz de entender lo que verdaderamente quieren transmitir con el mensaje. Seguramente te sientas más identificado con la pestaña que encontrarás aquí arriba denominada Sentimiento. Te animo a que la leas, ya que va más contigo. Si eres positivo, también deberías leerla, para saber lo que no te estás perdiendo.

A partir de aquí me voy a centrar en todas esas personas, paradas, vagas, aburridas y un tanto perdidas. Me atrevería a decir, aunque quizás vaya en mi propia contra, que la mayoría de esos desempleados que llenan ya casi el temido 27% son así. Poco emprendedores, vagos, cómodos, nada originales, sedentarios, cero movilidad geográfica, poca ambición, son algunos de los calificativos que me he encontrado al hablar con personas de distinto países a lo largo de los años. Lo peor del todo es que no están del todo equivocados.

¿Qué haces? o mejor dicho, ¿qué sabes hacer? Todos sabemos hacer algo. A lo largo de la vida, se desarrollan las habilidades que nos hacen conocer en qué somos mejores. A su vez, se desarrollan los gustos, y de ahí TÚ desarrollas tu vida. Sólo tienes una oportunidad, así que deberías estar aprovechándola.

Vivimos en otra realidad, en la que hubo pero ya no existe. Lo que todavía existen son las teorías pasadas que somos incapaces de cambiar. A continuación paso a desbancarte alguna de las más conocidas teorías:

  • La idea en la que un día suena el timbre y al abrir la puerta encontrar un contrato que te diga ‘Hola soy tu trabajo, solo estarás conmigo de 8h a 14h y ganarás 2500€/mes, además sólo tienes que cruzar la calle para llegar hasta mi.’, no existe.
  • Infojobs, son los padres. Así que si esperas encontrar el trabajo de tu vida sentadito desde casa, vete comprando en IKEA un buen cojín.
  • NUNCA serás funcionario.
  • Muy probablemente NO trabajarás en aquello que imaginabas los primeros años de carrera.

Después de desmoralizarte un poco o no (eso sí, con un gran toque de realidad) te contaré el otro lado de la realidad que existe pero muy pocos se atreven a conocer.

¿Qué es la leche? ¿y las patatas? ¿las zapatillas? ¿los coches? ¿las casas? ¿la ropa? ¿Sabrías responderme? sino te ayudo yo. Son productos.

¿Qué hacen sus empresas para ganar dinero? Vender sus productos.

¿Y tú que eres? Pues un tetra brik más, la patata que hay en la bolsa, la zapatilla derecha, el Audi, el adosado o la falda monísima de Bershka que esperan ser comprados por alguien. Eres un Producto (en caso de que al leer esto, Risto haya venido a tu memoria como jurado de OT hablando de sus ‘productos’, te comentaré que muchos estudiosos del Marketing mucho tiempo atrás trabajaban esta teoría).

Una vez tengas claro qué sabes hacer y que eres un producto a la espera de ser adquirido, toca el tercer paso. VÉNDETE. Eso sí, cuentas con una ventaja indiscutible. Tú no tienes empresa que te manipule como a los productos de antes. Tú eres tu propia empresa y tu propio producto. Máximo decisor de tus acciones. Eres el encargado de desarrollar tu plan de comunicación, de crear tu anuncio y de decir lo que te dé la gana, cómo, dónde, cuándo y cuánto tiempo quieres que ese anuncio sea visible.

¿Le has contado a los demás qué sabes hacer? Hoy en día, aunque sea un poco pesado en repetirlo, la tecnología pone al alcance de tus manos herramientas de las que desconoces aún todo su potencial y la viralidad que eso conlleva en mucho mayor de la que puedas imaginar. Internet es un medio increíble para venderte, porque no sólo basta con rellenar tu CV en una página web e inscribirte a ofertas todos los días. Es que hay más de 6 millones de personas que están haciendo lo mismo que tú, la probabilidad de que tú seas elegido es muy baja.

Tienes que arrancar y destacar, hay que mover esto. Tú, yo, y todos los demás somos la consecuencia de lo que otros han causado sin ser ellos capaces de arreglarlo. Pero por otro lado, somos responsables de lo que venga a partir de ahora.

¿Por qué no en vez de llamarnos la Generación perdida nos pasamos a llamar la Generación del cambio?

Palabras que nos cuesta poner en marcha como: originalidad, ambición, ganas, y reinvención, son la clave de tu éxito y de tu vida. Son parte de lo que serás mañana. Te enorgullecerá contar qué hiciste, cómo y cuándo lo lograste.

Deja a un lado la pereza, la comodidad, y el sedentarismo. Habrás podido comprobar que no son tus aliados sino tus enemigos.

Vive pensando en qué quieres ser y no en quién te hubiera gustado ser porque sólo nos dan una oportunidad para demostrarlo.

Hoy como sabes, la situación no es alentadora, ni mucho menos gratificante. Debes dejar atrás la mentalidad que el país ha arrastrado todos estos años. Este mundo ya no es como lo habías vivido o como te habían contado que iba a ser ‘cuando fueras mayor’Adáptate, aprovecha el tiempo, no lo pierdas, y sobre todo vive siendo feliz y haciendo lo que te motiva, porque como alguien muy interesante dijo una vez, lo único que no te debería gustar en tu vida es que te va a parecer demasiado corta. Y sólo se vive una vez.

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Y es que todos estamos metidos en el mismo laberinto. Pero mientras la mayoría intentan buscar la salida por el mismo lugar por el que entraron, sólo unos pocos pensarán que quizás, salir por donde entraste no es la solución si no que tiene que haber una salida diferente al otro lado. Estos serán los que consigan el éxito, los que harán algo más por salir de ahí, ya que se diferenciarán del resto. Recapacita, cambia y piensa porque eres tu dueño del laberinto con salida.

¿Compras a través de Internet habitualmente? ¿En qué te basas para formalizar tu compra online? ¿A quién preguntas tus dudas en un establecimiento físico a la hora de compra?  ¿Confías más en el vendedor del producto o en un usuario desconocido? Respondiendo a todas estas preguntas encontrarás el contenido del post de hoy.

El concepto y la realidad de la compra en sí han cambiado. Recuerda que hace no mucho, por muy joven que seas, el mundo virtual no estaba tan extendido como lo está hoy siendo esto la fuente principal del cambio (en todos los aspectos). El alcance y la cercanía a los productos o servicios generan un cambio en el proceso de compra.

Hace no muchos años, la el proceso de decisión de compra era más corto pero a la vez  inseguro. Me explico. A la hora de formalizar una compra en un establecimiento físico, tu decisión se guiaba en función de tus necesidades y preferencias, pero también un papel muy importante jugaba el vendedor; cómo ese vendedor te vendía el producto o servicio. El trabajo de un vendedor es VENDER, y aunque te acabe convenciendo que es la mejor compra de tu vida, inevitablemente posterior a la compra siempre surgía y surge esa duda o inseguridad acerca de qué has comprado, si debieras haber pedido más opinión, consultar más, etc.

Hoy, y gracias a la revolución de Internet y la creación de la web 2.0, el proceso de decisión de comprar del consumidor ha cambiado. Actualmente, puede ser más largo pero más seguro  (No entro a debatir en la implicación del proceso, ya que no es lo mismo la compra de un cd o de un coche). El consumidor de hoy, tiene a su disposición millones de comentarios, opiniones y de más interacciones antes de lanzarse a la compra de un producto o servicio. Cualquier usuario de la red, lee antes de comprar un producto que tenga cierta implicación.

Por esta razón las páginas se han llenado de valoraciones donde el individuo ha de valorar el producto, el servicio o la atención que recibe.  De hecho, escribo este post a raíz de una compra que realicé por Ebay donde en uno de los correos que envían al formalizar la compra, redactaban lo siguiente:

MUY IMPORTANTE – Le rogamos que no nos de puntuación baja en tiempo de envío, es muy importante para nosotros, la mayoría de las veces es el propio Correos quien se retrasa, gracias.

Por favor no olvides tu voto positivo con 5 ESTRELLAS cuando compruebes la mercancía, es muy importante para nosotros.

Gracias de nuevo por tu compra.

Nuestra opinión cuenta, y en muchos casos es determinante. Consciente de ello, las empresas realizan esta pequeña plegaria para conseguir aumentar su puntuación y poder así orientar al público a la hora de elegir el lugar de la compra.

El concepto ha cambiado de forma fulminante. Antes yo y tú también, creíamos en la marca, ahora nos fiamos más de las redes sociales y otras fuente en Internet. Por esta razón y otras muchas, valoraciones con dos estrellitas no son suficientes para lanzarme a comprar ese producto que tanto deseo.